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El próximo lunes 23, ¡celebra la Navidad con la OSRM! Nuestra orquesta, bajo la dirección de Virginia Martínez, ofrecerá un precioso concierto que incluirá las sinfonías números 4 –Inacabada- y 8 –Trágica-, de Schubert y el “Idilio de Sigfrido” de Richard Wagner. Entradas a la venta en la taquilla del Auditorio de Murcia (Tfno. 968343080) y en ticketmaster.es. ¿Verdad que es un aperitivo de lujo de Nochebuena?

 

Noticia de Facebook: (https://www.facebook.com/OSRMurcia/posts/674801469231483)

LA OSRM OS FELICITA LA NAVIDAD.... (enlace: http://sinfonicaregiondemurcia.com/2010/)

El Concierto de Año Nuevo contará este año con novedades. «La gente reclama música española», explicó ayer Virginia Martínez, directora de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, por lo que este año han buscado paralelismos entre la opereta y la zarzuela, combinando música vienesa y española, sin que falten los clásicos valses y marchas de la familia Strauss y otros grandes compositores. Todo, como siempre, aderezado con polcas, bromas y, en definitiva, «cierta sinvergonzonería para que el público se lo pase bien», garantizó la directora.

Además de su celebración en Murcia, el concierto se llevará a cabo por primera vez en el Teatro Guerra de Lorca. En ambas citas, la recaudación se destinará a causas solidarias. En Murcia los beneficios se destinarán en su XX aniversario a la Fundación Fundown, que trabaja por la integración social en la Región de personas con discapacidad, mientras que lo recaudado en Lorca irá en beneficio de la recuperación de la ciudad tras los terremotos de 2011.

 Reproducimos la información que encontramos en la web oficial de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia.

Ante la triste noticia del fallecimiento de Fernando Argenta, informamos a todas las familias que tenían previsto asistir a su concierto con la OSRM del próximo domingo 26 de enero que, en su lugar, hemos programado “Las alocadas aventuras del joven Peer Gynt”, un bonito cuento musical que nos presenta El Hechizo Teatro, basado en la obra del escritor Henirk Ibsen y que nos narrará la historia de Peer Gynt, un chico atolondrado, fantasioso y enamoradizo que nos hará reír con sus meteduras de pata y disfrutar de sus sueños y aventuras. Todo ello con el acompañamiento de la bellísima música de Edvard Grieg, interpretada por la OSRM y dirigida por Virginia Martínez. Y así, con música clásica y mucho humor, será como recordemos al gran Fernando Argenta, a quien dedicaremos este bonito concierto, en el que nos encantará veros a todos.

Para cualquier información adicional referente a las entradas y abonos, podéis llamar a la taquilla del Auditorio Víctor Villegas (Tfno. 968 34 30 80).

 

La OSPA hizo un pleno de romanticismo

La directora Virginia Martínez y la sinfónica asturiana recorrieron grandes hitos de la música europea del siglo XIX

09.11.2013
J. N.

   Un río de romanticismo recorrió ayer el Auditorio de Oviedo en el concierto de la OSPA dirigida por Virginia Martínez,directora de la Orquesta de Murcia y única mujer titular en el conjunto de las dos docenas largas de sinfónicas que hay en España. El concierto estaba patrocinado por LA NUEVA ESPAÑA. La cita se presentó bajo el epígrafe "Una patria sin fronteras" y, efectivamente, la música fue de Parma, por entonces francesa, a Sajonia y Bohemia o, si se quiere, de Italia a Alemania y Chequia, en atención al solar de los compositores que figuraban en el programa: Verdi, Wagner, Smetana y Dvorak. Una Europa sin fronteras. El concierto arrancó con la obertura de "Nabucco", de Verdi, que está de bicentenario. Invitaba a seguir con el drama lírico y así fue con "El idilio de Sigfrido", de Wagner, también de cumpleaños. Muy bien, y mejor aún en "Sarka", de Smetana, descriptiva y emotiva sin límites. La segunda parte fue para la "Sinfonía número 8" de Dvorak, en la que Virginia Martínez y la OSPA mostraron lo mejor del maestro checo. Tres minutos de aplausos.

 Virginia Martínez, al frente de la OSPA, ayer, en el Auditorio

Por Paloma Fábregas | Música

Sobre el escenario del Víctor Villegas, cada músico va a lo suyo entre notas disonantes e instrumentos que terminan de afinarse. El ensayo está a punto de empezar: los intérpretes preparan el concierto del XX aniversario del Auditorio Regional. Y cuando empieza la música, el público vibra con las cuerdas, y los metales levantan sus campanas al cielo con actitud triunfal. La directora de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM) roba unos minutos al descanso entre conciertos y nos recibe con cercanía y sencillez. Virginia Martínez (Molina de Segura, 1979) está al frente de la Orquesta de Jóvenes desde octubre de 2006, y desde 2012 también dirige la OSRM. Virginia no desayuna cantatas ni bebe sinfonías, pues necesita momentos de evasión. De hecho, antes de convertirse en directora, escuchaba más música clásica en casa. Pero en el ensayo se entrega de la mano de su batuta, que siempre le acompaña. Incluso tiene una batuta rosa fosforito que brilla en la oscuridad del foso (bajo el escenario); aunque la batuta no es imprescindible, pues lo que más le fascina a Virginia es el lenguaje de las manos, descubrir cómo se pueden decir cosas sin hablar. Fue esta inquietud la que la llevó a dar un salto en sus estudios musicales y cambiar del piano a la dirección de orquesta, en la que debutó en 2003. Se acerca el momento de salir al escenario. Tan sólo hace unos minutos que Virginia está preparada, pues llega al concierto con el tiempo justo para realizar su serie de estiramientos. Es su momento de concentración en soledad. Se relaja y cuando sale, batuta en mano, la gente aplaude. Dos, tres y… (¡Música, Maestro!).

Cuando un director de orquesta mueve la batuta, comienza un diálogo al que sólo los músicos pueden responder. El público cree que el secreto está en las manos. Pero para Virginia, las manos son un instrumento accesorio, pues la dirección forma parte de un ramillete de movimientos. La prueba está en que no para cuando se sube al podio: se levanta, balancea el torso, se sienta, marca el ritmo con el pie… Al ver a Virginia sobre el escenario, no cabe duda de que dirigir es como un baile. “No solo se trata de mover las manos, sino que es todo un lenguaje corporal: se baila, se respira…”, relata. Además asegura que el contacto visual con el bailarín o con el cantante es muy importante, pues le sirve para transmitirles qué voz o qué paso tienen que interpretar en cada momento. “Dirigir con los ojos o solo con la respiración es un ejercicio que me hacían en Viena. Es el símbolo de que las manos son un instrumento accesorio; lo que pasa es que con las manos es más fácil”, confiesa.

De Viena volvió a los 24 años, y en 2003 dio su primer concierto en Murcia, con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Sin embargo, la juventud de Virginia, inusual en un director de orquesta, no le frena a la hora de hacerse respetar. “Es complicado, para un director joven, decirle a los músicos veteranos cómo tienen que hacer las cosas”, explica. Aunque algunas orquestas son más cerradas que otras, Virginia añade que alguna vez los intérpretes han intentado desmarcarse de sus instrucciones. Pero no es lo habitual. “Si los tratas con respeto, sabiendo que han tocado esa sinfonía doscientas veces más que tú y se la saben de memoria, no hay ningún problema”, detalla.

Así, durante el ensayo con la OSRM, Virginia indica a los músicos cual ha de ser el sonido exacto de cada nota, coloreando la partitura con su paleta personal. “Los directores no solo leemos las partituras, sino que somos intérpretes, y para ello hay que dar un paso más y jugar con colores, con sensaciones: ardor o calidez, frescura, alegría…”, sostiene.

“Falta ardor” es, precisamente, la frase que más repite durante el ensayo de Titán (una obra de G. Mahler). “Para el XX Aniversario del Auditorio elegimos esta pieza porque acaba de manera muy festiva y, además, implica a 90 músicos”, afirma. Mientras practican, Virginia interrumpe el ensayo para añadir matices, da instrucciones precisas a cada instrumentista, corrige sus interpretaciones… Sin embargo, admite que no le gusta mandar. “Es verdad que tiene que haber un líder para que pueda llevar el ensayo, pero mandar no es algo que vaya con mi personalidad, por eso me rodeo de gente que me ayude, que también opine”, asegura.

De hecho, cuando debutó como directora, creó la Comisión Artística de la OSRM, en la que apoya su trabajo diario y la selección de la programación. “Intento que las decisiones no sean unitarias, sino fruto del trabajo de todos”, explica.

Pero en una orquesta, indudablemente, el director tiene la última palabra musical. “Tengo que marcar a los músicos el significado de cada frase, reescribir algún pasaje…”, ilustra. Por eso mientras ensayan, los músicos preparan sus lápices y añaden un marcato, un crescendo, un stacatto… Y cuando mueve la batuta, Virginia consigue que la música suene a su manera. “Le doy un sello propio, pero no solo es cosa de la batuta, sino del grupo personalizado de músicos que integra cada concierto”, reconoce.

Darle un sello personal a cada obra no es fácil, pues preparar una pieza implica algo más que estudiar la partitura. Antes de cada concierto, Virginia se mete en la mente del compositor para comprender lo que sentía cuando compuso la pieza y saber a quién iba dirigida, ya que para interpretar las notas hace falta un previo trabajo de investigación: “Siempre hay espacio para el intérprete, para el director, porque de eso vive la música. Eso es lo que hace que cada versión sea diferente”, revela.

Y lo que más le gusta de dirigir es que la música le hace soñar: “Se me olvida que hay hambre en el mundo, que hay sufrimiento, la música es capaz de evadirte de todo para que en ese momento estés en cuerpo y alma. Se me olvida todo, ¡hasta que tengo dos hijas!”, se ríe. “El día en que no me lo pase bien sobre el escenario, que no disfrute, dejaré de dirigir”, añade. Sin embargo, entre ensayo y ensayo vuelve a la vida real para atender a su hija pequeña, de tan sólo unos meses. “En casa, llevamos la batuta entre todos: uno plancha, otro hace la comida, otro friega… ¡Es otro trabajo en equipo!”, explica.

Con sólo 6 años, Virginia empezó a tocar el piano. Pero para Virginia la práctica musical no tiene edad. “Eso es lo mágico de la música”- defiende, “que no hace falta dedicarse de manera profesional para que tenga su efecto. De hecho, a nivel amateur, es asequible a todas las edades: participar en corales, tocar un instrumento como hobby, montar una banda con los amigos…” Aunque a nivel profesional, admite que “si a uno se le despierta musa de la música a los 40, 50 o 70 años, es complicado, porque los niños aprenden mucho más rápido”.

De hecho, a los 13 años, Virginia relevó a su tía Pilar Fernández en la dirección de los coros infantiles. Y cuando se dio cuenta de que la orquesta tenía más colores que el coro, le entró la curiosidad por la dirección.

Virginia cuenta que su hogar destilaba música, y ese ambiente familiar fue decisivo en el inicio de su carrera. “Mi padre tenía un órgano en casa; también era guitarrista en un grupo de rock y siempre tocaba cosas de The Beatles”, recuerda. Su tía Pilar le abrió la puerta a las corales, pero la pieza clave de su salto a Viena fue su profesora de piano, Pilar Valero: “Pilar siempre tuvo claro que yo tenía que volar, y que alguien te anime a irte fuera no es algo que ocurra con frecuencia”, señala. Virginia terminó en Murcia la carrera de piano, pero no le gustaría actuar como solista en una orquesta. “Me pongo muy nerviosa cuando tengo que tocar en un recital, quizás por la rutina de exámenes que hemos tenido en el conservatorio. Intento que sea un instrumento familiar, que forme parte de la música de cámara a escala reducida, cuando me junto con amigos, pero nunca de cara al público”, admite. Pero con la dirección nunca le ha pasado eso. Así que con 20 años, Virginia hizo las maletas en búsqueda de su sueño: estudiar dirección de orquesta en Viena. “Lo que más me impactó de Viena fue que se respiraba música por todos los costados. Yo vivía enfrente de donde Beethoven compuso el Himno a la Alegría”, sonríe, mientras recuerda con cariño el ambiente cultural de la ciudad. A Virginia también le sorprendió que en Viena se pudiera acceder a la ópera y a la Orquesta Filarmónica por 3 euros. Y además, conoció a sus dos maestros: Georg Mark y Reinhard Schwarz (ambos directores de orquesta), que se ocuparon de su formación musical.

Virginia es consciente del esfuerzo que le ha supuesto llegar a donde está, por eso aconseja a los músicos que disfruten con su trabajo. “Trabajo e ilusión son los dos únicos ingredientes para alcanzar cualquier meta”, recomienda a los futuros directores.

Desde su experiencia, reconoce que le ha sido difícil labrarse un nombre como directora, pero no por el hecho de ser mujer, sino por el de ser joven. “La experiencia cuenta mucho en un director; además, por más que estudie en casa, si uno no tiene la orquesta delante, no puede practicar. Con el piano, por ejemplo, puedes estudiar por tu cuenta, pero un director necesita la orquesta. Por eso es complicado, si no hay nadie que te dé la oportunidad de empezar a trabajar, siempre te va a faltar esa experiencia.”, recalca.

Virginia no ha perdido el contacto con los músicos junior, pues también dirige la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia (OJRM), su gran tesoro: “Es una orquesta a la que le guardo un cariño tremendo porque los músicos van porque quieren, no cobran nada, mientras que en una orquesta profesional, los músicos van porque es su trabajo; a veces tienen más vocación, otras menos… Pero en la orquesta de Jóvenes, los músicos conservan la ilusión intacta, virgen, y no te piden a cambio nada más que la música”.

Una situación difícil

La situación de los músicos profesionales en España siempre ha sido difícil. Además, la OSRM es la que menos presupuesto tiene entre todas las españolas. Pero aunque afirma que siempre se pueden hacer mejoras salariales, Virginia reconoce que es una profesión de la que se puede vivir perfectamente y está orgullosa de los profesionales de la orquesta murciana. “De todas las orquestas españolas, la OSRM es la que ha sufrido desde siempre más recortes y estamos luchando para que eso se dignifique”, sostiene.

A pesar de que los músicos de la región sufren las consecuencias de los fuertes recortes presupuestarios, en los últimos años, la OSRM ha conquistado al público con las charlas pre-concierto, conciertos escolares y un variado programa. Virginia defiende que con esfuerzo, ilusión y mucha imaginación por parte de todos (desde los músicos, hasta el personal de oficina) pueden sacar adelante temporada tras temporada, “porque la verdad es que trabajamos con un presupuesto mínimo y casi irrisorio, y mantenerse con eso es muy complicado”, explica.

 

Además de lidiar con los recortes, sus planes con la Sinfónica incluyen sacar la programación para este año, y partir al extranjero como directora invitada; aunque admite que no tiene más pretensión que la de disfrutar con su trabajo. Sin embargo, hay una obra en particular que aún le gustaría dirigir: La flauta mágica, de Mozart. “En 4º de solfeo mi profesora nos puso la película de La Flauta Mágica en blanco y negro, y comenzó mi enamoramiento con Mozart. La dirigí en el conservatorio cuando estudiaba, pero me gustaría hacerlo con la Orquesta”, explica, con ojos soñadores.

De sus actuaciones con la OSRM, recuerda especialmente el concierto benéfico por las víctimas del terremoto de Lorca con el grupo Vetusta Morla (2012), que se realizó en el Circo Price de Madrid: “No estoy acostumbrada a ese mundo, aparentemente diferente del de la música clásica; fue una experiencia fabulosa tanto como para el público como para la OSRM, y disfrutamos todos muchísimo”, relata.

Cuando se inauguró el Auditorio Víctor Villegas, Virginia tenía 5 años. Hoy, 20 años después, se ha convertido en la directora artística. “Mis sueños se han ido cumpliendo uno tras otro, desde formar parte del coro hasta irme a estudiar a Viena”, apunta. Y aunque se siente agradecida, confiesa que aún le quedan sueños por cumplir: “Me gustaría dirigir la Filarmónica de Viena o la de Berlín”, concluye.

 

Entrevista: Paloma Fábregas

Fotos: Fran Bécares

Lugar: Auditorio Víctor Villegas, Murcia

 

 

Enlace de la revista: http://www.revistamagma.es/virginia-martinez-osrm/#prettyPhoto

De izq a dcha: las músicas: Virginia Martínez, Lina Tur, Judith Jáuregui, Ana María Valderrama, Elena Mendoza, Pilar Jurado, Helena Poggio.

Foto: JAVI HERNÁNDEZ SUAREZ Y ANTONIO ROJO

29/04/2017

 

BENJAMÍN G. ROSADO

Al otro lado del escenario y con un café en las manos, Virginia Martínez (Molina de Segura, Murcia, 1979) asegura no haberse sentido nunca discriminada, a pesar de ser la única directora titular de la treintena de formaciones de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas que reciben dinero público. "Jamás me he considerado un animal exótico", asevera, "he padecido más problemas por ser joven y tener ideas propias que por ser mujer".

Vaya por delante que cuando firmó en 2012 su contrato con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, de la que es directora musical y artística, estaba embarazada de ocho meses. "Más allá de mi propia experiencia, soy consciente de que existen gravísimas desigualdades y de que hay que seguir trabajando para normalizar la presencia de mujeres directoras", indica.

Tras estudiar en el Conservatorio de la Ciudad de Viena, rechazó un puesto importante en un teatro alemán. "Cuando me hicieron la oferta, acudí al camerino de Simon Rattle para hacerle una pregunta. 'Maestro', le dije, '¿es usted feliz?'", recuerda. "Se me quedó mirando un rato, pero no llegó a contesta", apunta. Aquel silencio la marcó: "Entendí que para dirigir bien hay que estar satisfecha con lo que una hace. Y para mí la proximidad a mi familia es innegociable".

 

Entrevista extraída del reportaje de: http://ariadna.elmundo.es/elmundo/

 

LA ASOCIACIÓN B.A.TUT.A. Virginia VISITA CEHEGÍN

           

El domingo dos de abril de 2017 nuestra Asociación realizó la actividad programada de visitar el casco antiguo de Cehegín y las ruinas arqueológicas de la ciudad romana de Begastri. El recorrido por el casco antiguo del pueblo lo hicimos acompañados de Magdalena, la guía turística, que nos hizo  una excelente explicación de diferentes monumentos artísticos existentes en el pueblo: casas, palacios, iglesias, calles, murallas etc.

Finalizado el recorrido, nos trasladamos al restaurante para la comida. Al término de los postres y café, se hizo un acto de reconocimiento de BATUTERO DEL AÑO 2016 a José Antonio Hernández Martínez, por su colaboración desde hace mucho tiempo con nuestra Asociación. El presidente, en nombre de la junta directiva, le hizo entrega del cuadro  de BATUTERO 2016

Por la tarde visitamos las ruinas romanas de la ciudad de Begastri acompañados por la guía, que nos hizo una proyección de los orígenes de la fundación de esta ciudad milenaria desaparecida durante siglos hasta su descubrimiento en 1979.

Tras un detallado e instructivo recorrido por los restos arqueológicos de esta antigua ciudad, dimos por finalizada la visita a Cehegín. 

Viaje a Cehegín

Visita guiada al MUDEM y Concierto

El domingo 5 de Febrero de 2017, nuestra Asociación BATUTA Virginia organizó una visita guiada al Museo del Enclave de la Muralla (MUDEM) de Molina de Segura, y celebró, en el Auditorio Virginia Martínez Fernández, un concierto de piano a cargo de Arturo Ruiz Blázquez, profesor de piano del Conservatorio de música Maestro Jaime López de Molina de Segura.

El presidente de la Asociación hizo la presentación de Arturo ante un auditorio completo de asistencia de socios y público en general interesados en escuchar a este gran concertista.

El programa se desarrolló en dos partes, en la primera interpretó obras de Franz Schubert y en la segunda obras de Federico Mompou.

Al finalizar el acto, el presidente le hizo entrega de un obsequio en agradecimiento por su colaboración con nuestra asociación.

Concierto de piano a cargo de Arturo Ruiz Blázquez

Virginia Martínez, en las quinielas para dirigir la Orquesta de Valencia

 

La molinense, que visitará esta temporada la capital levantina, podría ser la sustituta de Yaron Traub a partir del mes de julio

Carla Melchor 14.01.2017

 

         Virginia Martínez, en las quinielas para dirigir la Orquesta de Valencia

Es, de momento, la única mujer en la lista de posibles sucesores

El nombre de la directora de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, Virginia Martínez, de Molina de Segura, estaría dentro de la lista que baraja el Palau de la Música de Valencia para dirigir su orquesta a partir del próximo mes de julio, cuando el actual director, Yaron Traub, deje el puesto. Martínez (1979) será una de las directoras invitadas en la programación de 2017-2018, donde está previsto que visiten el auditorio los directores de orquesta que se postulan para obtener el puesto de titular. Según aseguran desde el Palau, el objetivo es ver cómo la Orquesta 'respira' con cada uno de los directores con los que trabajen durante la temporada, para tomar una decisión acertada. La murciana, directora titular de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM), es –de momento– la única mujer de la «lista» que baraja el Palau, entre los que se encuentran los valencianos Ramón Tébar o Gustavo Gimeno.

«Estoy muy ilusionada por volver al auditorio. Desde que dirigí por primera vez a la OV tuvimos un flechazo muy especial. Es una orquesta con muchas posibilidades», asegura Martínez, que renovó como titular de la OSRM en 2015. Pese a mostrarse ilusionada y feliz por volver a la capital levantina, la molinense asegura desconocer si su nombre se bajara para ser la futura directora de la orquesta valenciana.

Un mundo de hombres


          Cuando alguien habla sobre empoderamiento o reivindicación de los derechos laborales femeninos, uno de los primeros conceptos que llegan a la mente es el de conocido «techo de cristal». Pero cuando se habla de ello dentro del contexto de la música clásica, la denominación cambia para añadir la palabra «hormigón». La azerbaiyana Veronica Dudarova fue la primera mujer en dirigir una orquesta sinfónica en 1947, y desde entonces el futuro de las profesionales del gremio ha mejorado, pero a ritmo de placa tectónica. Aunque lejos de ser una especie en extinción, las directoras de orquesta representan actualmente el 1% del grueso de conductores orquestales a escala mundial, el mismo porcentaje que en España. «La profesión ha sido masculina por tradición. Cada vez hay más mujeres que se suben al podium, pero todavía se percibe como algo extraño», reconoce Virginia Martínez, que ha dirigido buena parte de las orquestas de la geografía nacional. «A pesar de que indudablemente somos pocas, nunca he percibido el rechazo por parte del mundo de la música clásica. Conozco a mujeres que pueden contar muchas anécdotas desagradables al respecto, pero la mayoría de ellas han surgido en países con una larga tradición en el mundo de la música clásica, como es el caso de Austria», asegura la directora, que estudió su especialidad en el Conservatorio de Viena. De hecho, la orquesta filarmónica de la capital austriaca, considerada una de las mejores del mundo, no aceptó a mujeres entre sus filas hasta 1997.

«A pesar de todo lo que sé de mi condición como directora, en mi caso he soportado más el estigma de ser joven, que el de ser mujer», admite. La directora visitó por primera vez el Palau en 2005, y volvió el pasado mes de septiembre para conducir el último concierto del ciclo gratuito L'estiu al Palau.

En los últimos años, por el podio del Palau de la Música han pasado cuatro mujeres –tanto nacionales como internacionales–, entre las que se encuentra la propia Virginia Martínez; Beatriz Fernández, subdirectora de la Banda Municipal de Barcelona; la francesa Nathalie Stutzmann, líder de la orquesta de cámara Orfeo 55; eInma Shara, una de las conductoras españolas más populares, y la primera fémina que sostuvo la batuta en el Palau.

El impacto de Karajan

Lo cierto es que a pesar de la exitosa trayectoria de estas directoras, ninguna de ellas forma parte de la selecta lista de los directores de orquesta más prestigiosos del mundo, entre los que se encuentra Daniel Barenboin o los fallecidos Claudio Abbado o Lorin Maatzel. Algunos directores de orquesta de todo el mundo señalan a Herbert von Karajan como el conductor que dio la vuelta a la profesión, con un estilo mucho más expresivo y pintoresco (solía dirigir con los ojos cerrados) y una mirada que iba más allá de las reglas de género. De hecho, fue él, a sus 74 años, quien ofreció un contrato de prueba a la joven clarinetista Sabine Meyer para la Orquesta Filarmónica de Berlín. Este gesto provocó un cisma entre el director y los músicos, que se negaban a aceptar a una mujer en sus filas. El hecho se produjo en plena década de los 80

 Fuente: La Opinión de Murcia